Materias

Seguimos igual. Ya le han sedado, así que esperamos que se apague en cualquier momento. Jon no ha querido que fuera a verle. “Mejor que tu última imagen no sea esa, Ari, porque el que está en esa cama ya no es él.” No he insistido. Aún a pesar de que ya conozco bien cuál es el aspecto que tienen los enfermos ante la muerte inminente. Como se les afila la cara y se les hunde el mentón, volviéndose casi sarmiento. Lo vi en mi padre y lo vi en Teo. Siento mucho que Jon lo esté viendo ahora en su hermano. Siento dolor por su dolor. Ojalá pudiera quitarle un poco. No sé. Compartirlo de algún modo, como el que sujeta una mochila. Pero el duelo es así. Personal e intransferible. Solo puedo permanecer al margen, no estar por en medio, no estorbar y dejar que el aire siga circulando y los relojes avanzando. El dolor no desaparecerá, pero se hará más llevadero. Sedimentará. El otro día le decía a Carlos que cuando necesito consolarme por la muerte de alguien querido, siempre recurro a una frase muy buena que escuché una vez en una película muy mala: “No morimos, porque la materia no muere. Solo se transforma.” Es el paradigma de la racionalidad, lo sé. Nada propio de esos “pequeños seres imperfectos y emocionales” que por suerte o por desgracia somos todos. Pero pensarlo me ayuda. Seres que mueren para transformarse en otra cosa. En otro tipo de materia. En átomos que darán nuevas formas a otros átomos. No deja de ser un pensamiento constructivo, la verdad.

He cogido un maravilloso resfriado de fin de año (o de comienzo). Soy todo mocos, escalofríos y coj-coj. Bonito regalo de 2019. Anoche me tuve que levantar de madrugada para tomarme una aspirina porque el dolor de cabeza no me dejaba dormir. Jon estaba haciéndose un café (a las cuatro de la madrugada. Muy representativo de lo que debe ser ahora mismo su cabeza). Me abracé a su espalda como un pulgarcito y le pregunté si estaba bien. Me dijo “menos mal que no eres tú.”

Es la tercera vez que me dice eso. Muy representativo de lo que debe ser ahora mismo su cabeza.