El sustento del caos

He comprado fresas y nata de verdad. Luego me he visualizado comiéndome todo ese mogollón de grasaza con azúcar y me he sentido culpable por hacerle eso a mi hígado y mi bazo, así que al final, toda mi aventura ha sido destapar la nata, pasar la lengua por la tapa, mirar al fondo del envase con gravedad durante tres minutos, y proceder después a comerme un bol de fresas con nada. Son malos tiempos para la lírica, que decía Germán Copini. No quiero perder el autocontrol cuando estoy pisando malos tiempos. Siempre termino enfadado conmigo mismo y tratándome fatal. Y no quiero enfadarme conmigo. Pase lo que pase, soy lo único que estoy seguro de tener para siempre.

Jon quiere que me compre un coche híbrido porque no quiere que coja la moto en carretera. Me lo ha chivado mi suegra. Ahora entiendo todos los concesionarios de coches fantabulosos y brillantes que llevo pisando estos últimos tres días. Uso mucho la moto desde El Pardo hasta Madrid, pero es muy poca distancia. Le asusta que me estampe contra la mediana en un quítame allá ese busvao. Supongo que tendría que sentirme ofendido por su poca confianza en mi como motorista, pero no puedo hacerlo por dos razones de peso: 1. Es muy tierno que sufra por la permanencia de mi masa encefálica. 2. Tiene toda la razón del mundo. Conduzco como la rana Gustavo. Así que he pactado con él que compre o no compre el coche gris cometa, no cogeré jamás la moto por carretera. Por supuesto, me ha puesto su cara de ceja escéptica levantada. Además de no confiar en mí como motorista, tampoco confía una puñeta como cumplidor de promesas (la panceta de ayer es un buen ejemplo), sin embargo, esta la voy a cumplir. Yo tampoco tengo ningún interés en convertirme en mondonguito de carretera. Supongo que en el año de cumplir mi tercera década, ya me estoy haciendo un hombre responsable. Además, yo hago falta en casa. Soy el sustento del caos. Alguien tiene que limpiar tarde los baños los domingos, olvidarse de poner el lavavajillas, mojar patatas fritas en el helado, tirar coches de pedales por las escaleras, dibujar lemures en las puertas…

Además, ahora voy a tener piscina y aire acondicionado en la buhardilla. Necesito llegar entero a junio para hacerle un ostentoso y expresivo FUCK OFF, SON OF BITCH al verano.

O algo así.