El Pulpofoca

Vale, sí. No empecé el lunes. Lo reconozco. No empecé naaaaaaaaaaaaaaaaaada. Me hice unas quesadillas de cheddar con picante, me bebí dos cervezas, me comí medio paquete de donettes… Jon se enfadó conmigo. Dijo cosas de las que me hieren el corazoncito, como que no se podía confiar en mi sensatez, que así no llegaría entero a los cuarenta para cuidar de mi familia y bla, bla, bla. Hoy iba más o menos bien, pero ayer caí enfermo. Tuve hasta fiebre y no cené, así que hoy me he despertado bajo de… panteras rosas. En mitad de mi clase, un alumno me ha ofrecido medio bollo de chocolate y me lo he zampado como si no hubiera un mañana. Y luego he comprado una bolsa de quicos. Quicos que han pasado desapercibidos a ojos de la policía, hasta que se me ha caído uno en la Nocilla (juro que de forma completamente accidental), he descubierto la COJONUDA COMBINACIÓN DE LA HOSSSSSSSSSSSTIA QUE HACEN y ahí ya… se ha desatado el apocalipsis. Jon persiguiéndome por toda la casa sueltaeso-sueltaeso, yo esquivándole como una víbora de agua queseldíadelpadre-queseldíadelpadre… en fin.

Que el lunes empiezo.

Ya nos han pasado el presupuesto de la reforma de nuestra casa nueva. Jon dice que está fenomenal. A mí me parece una pasta. Pero no hay nada nuevo bajo el sol, porque yo no he tenido un puto duro en mi vida, y Jon ha vivido siempre muy bien, así que probablemente, ninguno de los dos tengamos completamente razón. Aún así, vamos a aceptarlo. La reforma de nuestro cuarto de baño me flipa. No solo porque esté dentro del dormitorio y no tenga que ir tanteando el pasillo por las noches cuando tengo pis, sino porque además, Jon ha pedido que nos pongan una ducha de esas integradas directamente en el suelo y separadas por un panel de cristal. Superchula. ¿Ves como no estoy acostumbrado a los lujos? Ya estoy flipando solo por el hecho de no tener que andar a la carrera por las mañanas, para ser el primero que se lleva el agua caliente (ya conté en otro post de por ahí abajo, que para tener chorro de agua en condiciones en esta casa, no puedes coincidir con la ducha de otro, y salgo a pulso diario -y perdido- con nuestro niño walpurgis). Y además, voy a abrir la puerta del garaje con un clic. «¿No tendré que bajarme del coche y tirar de la puerta?» «No tendrás que bajarte del coche y tirar de la puerta.» «¿Sólo con un clic desde la ventanilla?» «Solo con un clic desde la ventanilla.» Bruuuujeeeeeeeeeeeríiiiiiiiiiiiiaaaaaaaaaaaa…

María nos ha hecho un cuadro con lentejas de una foca levantando una pelota de colores, para el día del padre. Como somos dos padres con un solo cuadro de foca, hemos decidido pactar una custodia compartida. Este mes se lo llevará Jon a su trabajo y el mes que viene me lo llevaré yo. Es una foca preciosa que parece un pulpo. De hecho, al principio hemos creído que realmente, era un pulpo malabarista. María se pone a pegar cosas, se emociona entera y cuesta pararla, así que aún proponiéndose una foca, puede terminar saliendo cualquier cosa. Eso le suma un valor añadido a todas sus obras muy importante.

Le he dicho, sin mentir ni un ápice, que era la foca-pulpo más bonita que me habían hecho en toda, toda, TODA mi vida.