Pim pam pum

Tengo unas cervezas en el congelador que puede que estallen en los próximos 15 minutos, así que no puedo dedicarme mucho tiempo. Hoy me ha ido todo de culo. Tenía que decirles a mis alumnos que no montaba una función de fin de curso, que era un coñazo encontrar teatro, que tenía que sacar un tiempo que no tenía, que con la mudanza no daba más de sí y… bla, bla, bla. Luego, he llegado a clase, les he visto las caras de ilusión, han empezado a enseñarme ideas de córeos que habían escrito por su cuenta, implicados hasta el tuétano del corazón y ya, halavenga. No he tenido huevos de pisar ilusiones. OTRA VEZ A BUSCAR TEATRO.

Luego ya en el bus, he pensado «paso por el hipercor y compro una cena rica a Jon en plan romántico, llena de cosas que le gustan como nécoras… unas gambitas… el cava que le gusta… su helado de vainilla con cookies…»

Ni nécoras, ni gambitas, ni cava, ni vainilla, ni pollas in vinegar. No había de ná. He tenido que improvisar con embutidos a cascoporro y queso feta en aceite. ¿Y por qué queso feta en aceite? Pues no sé. Yo también me lo pregunto. Porque estaba cansado e iba pillando todo lo que veía.

A la que volvía, he pensado «bueno, me paso por la pastelería artesana que me gusta tanto y compro unos minicroissants y unas miniensaimaditas para llevar mañana a mi primera reunión del Comité de Seguridad y Salud, ya que soy el nuevo, así les invito a desayunar algo rico y ligerito…»

Más pollas in vinegar. Ni minicroissants, ni miniensaimaditas, ni mininada. Quedaban 45 milhojas del tamaño de un obelisco y una trenza danesa como un troncho de baobab. Pues hala. La trenza danesa. Ligerito mis huevos. Pedazo de mazacote escarchado con pasazas, para mojar en el café y que haga isla en el hígado.

Hay una luna llena redonda, inmensa y luminosa . Parece dibujada en el cielo.

No te digo nada y te lo digo todo. La luna llena. La red de pesca que arrastra todo mi sentido común, mi coherencia, mi positivismo…

En fin… Que mejor seguimos mañana. Que hoy no.