Lo ilógico

Puede haber sido este el día más cansado de mi vida. Me siento ahora mismo como si me hubiera pasado por encima una estampida de ñus. He tenido que correr y pelearme con directores de banco esta mañana porque por una serie de catastróficas desdichas, casi pierdo 18.000€ Con Jon en Bruselas (ahora Bruselas). Que siempre es más fácil cuando está él para solucionar entuertos, porque tiene bastante dinero en sus cuentas familiares, una mirada de tigre cabreado y tendencia a plantar los cojones en la mesa, pero ¿yo? Yo siempre estoy con la cuenta a cero y tengo mirada de lemur. A mí los directores, los contables y hasta los limpiadores, me toman por el pito del sereno. Así que he tenido que pelear, enfadarme y dar puñetazos en la mesa desde mi yo. Este yo pequeñito que impone lo que un tamagochi en horas bajas.

Lo he podido solucionar. Creo. Justo hasta que me ha llamado el veterinario para confirmarme que a Matraka va a haber que extirparle un ojo. Noticia que nos hubiera caído mejor si no fuera porque hace unos días que tuvimos que sacrificar a Pepe Penas y aún llevo mi corazón perruno un poco semiarrastrando. No quise escribir sobre ello para no darme la oportunidad de entristecerme, ni hundirme, ni compadecerme más de lo estrictamente necesario. No son buenos tiempos para la lírica, ni para hacerme una bola en el sofá. Me necesito lúcido, frío y equilibrado sobre los dos pies. En apenas una semana tendremos que pasar dos veces más por notaría, vaciar la casa, gestionar los muebles… Mi cabeza ahora mismo es una agenda con orejas. No puedo caer. No debo. Así que cuando llegue el momento, ya lloraré y me golpearé la cabeza contra la pared. Ahora no. Ahora soy un hamster almacenando la pena en un carrillo. Habrá tiempo después. Siempre lo hay. Cuando murió Teo, que era la persona que yo más quería en el mundo, tardé tres meses en llorar. Y vino de pronto, sin más, sin motivo, sin lógica, sin nada. Solo se me escapó la pena. La pena siempre se escapa. Siempre encuentra el camino para desbordarte.

Bueno, Matraka estará bien. Simón cuidará de él, con dos ojos, tuerto y hasta ciego. Matraka siempre ha sido un perrro afortunado. Ahora nos preparamos para recibir a un nuevo miembro de tribu. Se llamará Pamplinas Oscilobatiente (mejor no preguntes). En cuanto hayamos recompuesto la casa, iremos a buscarlo. Es verdad que a Pepe Penas no le buscamos nosotros, que nos lo encasquetaron sin más, pero aún así… el hueco está y vamos a llenarlo. No es la actuación lógica, pero sí es un buen desenlace emocional.

A veces necesitamos que la emocionalidad se coma toda nuestra lógica. Y ser humanos. Pequeños, ilógicos, e imperfectos.