¿Te gusta conducir?

Hoy he tenido que volver a casa sin Jon, porque tenía guardia. El fin de semana me acompañó en el coche e hicimos el trayecto tres veces para que me lo aprendiera. Me dijo de hacerlo una cuarta, porsiaca, y le dije «No me voy a perder, Jon, joder. Que tampoco soy gilipollas.»

Me he perdido.

La verdad es que no sé cómo. Me puse el google maps para que la amable chica de voz cantarina me fuera guiando, pero como en el desvío hacia la A6 no había luces de neón parpadeantes que rezaran «ES POR AQUÍ, ARIEL SERLIK» bajo una música de timbales y trompetas, diez elefantes envueltos en oropeles señalando con la trompa y un coro de majorettes haciéndome una flecha en el aire con los bastones, pues… me lo he pasado, y he terminado en la M-503 (que dicho sea de paso, tampoco sé exactamente cuál es y qué une).

Luego la chica de google maps se ha puesto a recalcular, me ha metido en un polígono chungo, me ha llevado cuatro kilómetros entre talleres de camiones y macrotiendas de sofás y al final… no sé cómo, he logrado llegar al pueblo. Mientras tanto, el móvil no dejaba de sonarme, porque Jon, oliéndose el percal viendo que pasaban las horas y yo no aparecía, no paraba de llamarme para ver si enviaba algún escuadrón de zapadores a buscarme. Cuando he llegado y he aparcado (torcido, como siempre) le he dedicado una falsa sonrisa de oreja a oreja. «Has tardado mucho, me estaba preocupando.» » Es que he salido más tarde de la academia.» «¿De verdad?» «No.»

Soy de esa (limitada) raza de personas que jamás deberían haberse sacado el carnet de conducir. Lo hice porque me encanta llevarme la contraria, pero la cruda realidad es que necesito 400 repeticiones para aprenderme cada ruta y aún así, ME PIERDO. No sé dónde está la derecha y la izquierda, no sé coger rotondas, no sé leer mapas, no sé dónde está el norte o el sur, no sé cuál cojones es «la cuarta salida»…

Necesito un anuncio de coches a mi medida.

«Nuevo Audi. ¿Odias conducir?»
SÍ. LO ODIO. ANDEALAMIERDA USTED, LA MANITA VOLADORA Y EL COCHECITO.