Entre tú y yo

Vale, pues esto va a ir por ti.

No sé dónde está el micrófono. Tú lo sabes. La casa ahora mismo es un caos. Pero me hubiera gustado decírtelo de palabra. Con esa voz de gilipollas que se me pone cuando estoy ñoño.

¿Qué me estás contando? ¿que yo soy el amor de tu vida? ¿que disfrazaste de racionalidad aquella tarde en Navacerrada cuando me pediste que me casara contigo, para que yo no saliera huyendo? Pero Jon… PERO JON… Me ves cada día. Cada mañana me ves despertar, te cruzas conmigo en el baño, en la cocina, me cierras la puerta del coche, me acaricias los rizos cuando estamos viendo la tele, me rascas la nuca, cuando pasas por mi lado en el ordenador. Ocho años. Ocho. Ocho años de verme la cara, la sonnrisa,de sentirme la caricia, de oírme la voz, de verme la mirada. Ocho años de compartir preocupaciones, destinos, objetivos, problemas, retos, alegrías.

Ocho años. ¿Hay algo que me quede por decirte?

Claro. Claro que sí. Cientos. Miles de cosas. El amor de verdad te vuelve infinito. Nunca cierras nada. Todo queda siempre así. Esperando a lo que traiga el día de mañana.

Amor de mi vida…qué crees que puedes enseñarme tú al respecto, ceporro. ¿Lo irreversible?

Llevo subido en lo irreversible ocho años. ¿Me lo dices o me lo cuentas?