Contrapesos

Te dije que por María no me preocupaba ¿te acuerdas? que ella era sociable, que se adaptaría… Un mes ha tardado en hacerse con la urba. Hoy han venido seis niños a cenar. Ayer jugaban otros cuatro en nuestro jardín. Ningún problema. ¿Ves? es como Jon. No se hace preguntas, no se plantea estrategias, no piensa. Solo ejecuta sobre la marcha. Y como proyecta en los demás una seguridad pasmosa, pues… se le arriman como las polillas a la luz. Es completamente distinta a mí. No sé si al final buscamos el calor de personas antagónicas a nososotros mismos. Supongo que sí. Haber acabado con un tipo igual que yo, hubiera sido terrible. Los dos metidos en nuestra cueva, huyendo del sol. Necesito a Jon y su don social. Igual que María necesitará a su antagónico cada vez que necesite profudizar de corazón hacia dentro. Si lo piensas bien es bonito, porque significa que todos en el mundo tenemos por ahí a nuestro contrapeso. El único reto es encontrarlo.

Pedro. Pedro es el otro lado. Sigue dejándose las gafas en mi habitación. A todas horas. Me las encuentro en todas partes. En la mesilla, en la silla, en la almohada, sobre el archivador. Para todas las posiciones tenía una explicación racional. «En la silla las encuentro más fácil cuando me ducho.» «En el archivador no hay peligro de que los cristales hagan efecto lupa y se queme la colcha.» «En la almohada no se aflojan las patillas porque la superficie es blanda.» Explicaciones perfectamente racionales y perfectamente absurdas para que unas gafas de casi 500€ andaran siempre de la ceca a la meca. Me olí algo raro y se lo dije a la terapeuta. Me dijo «es un motor de atención. Te está diciendo algo. Averigua qué quiere.» Hoy me he sentado con él en el jardín. No ha tardado ni diez minutos. «No viniste conmigo a mirar el eclipse.» «Lo siento, estaba trabajando.» «Llevas doce días sin venir a mirar el planetario.» «Es verdad. Lo siento. Es por el nuevo trabajo.» «Hace dieciséis días que no leemos Ready Player One.» «Cierto. Lo siento. Lo retomaremos la semana que viene.»

El 2019 está siendo como una caída al vacío. Necesito que septiembre lleve magia. O red de seguridad. ¿Tienes algún conjuro para mí?

Me voy a leer a Margaret Atwood. Resulta que escribe maravillosamente. ¿Ves? los grupos de lectura son para esto.