De lunas

Ahora mismo me está mirando una enorme luna creciente desde la ventana. Una luna con forma de D. La luna es una mentirosa. Cuando es una C decrece y cuando es una D, crece. ¿Te acuerdas de esa novela de Muñoz Molina? Estoy ñoñísimo, sexual y un poco bajonero. Me anticipo a la luna llena. Es un asco ser un lunático. A veces quisiera ser uno de esos tipos estables que siempre son lo que son, de una forma estable y metódica. Nunca he sido lo que soy de una forma estable y metódica. Subo a los cielos, bajo en picado, me amo, me odio, me apasiona, lo aborrezco… Nunca una media tinta. El lado bueno es que nunca aburrimos. El malo es que cuesta encontrar quién pueda adaptarse a nosotros. Somos la pieza imperfecta. La que nunca encaja del todo.

Ha llovido a mares durante aproximadamente ocho minutos. A mares. Ríos de agua rodando calle abajo entre vendavales de hojas, ramas, rayos y truenos. Ha sido maravilloso. Todos hemos recargado un poquito los iones. Luego de pronto se han calmado los dioses y ha salido el sol y el arcoiris. Jon ha sacado la hamaca de cuerdas y la ha colgado en una esquina del jardín. Sobre la cama elástica. Te acuerdas de mi hamaca de cuerdas ¿no? Hemos estado un buen rato al sol, como dos orugas en pupación, dentro de nuestra hamaca, balanceándonos. Derecha… izquierda… derecha… izquierda… El mundo sigue siendo demasiado ruidoso a mi alrededor. Esta mañana me han clavado cuatro agujas para averiguar por qué he adelgazado tanto. La doctora ha dicho «no te preocupes antes de tiempo» y yo le he dicho «no, si no estoy preocupado.» Es verdad que no lo estoy. Sea lo que sea, intuyo que saldré entero con otro salto mortal. Los saltos mortales son lo mío. Luego, en el nuevo trabajo, me han dicho que sería muy excepcional que consiguiera un contrato fijo. He llamado a Jon para contárselo «no creo que me cojan fijo aquí». Él ha dicho «bueno, todo pasa por algún motivo.»Cuando he llegado a casa, me han llamado mis excompañeros «recuerda que el viernes tenemos fiesta en tu honor». He fingido. «Síiiii ¡qué guay!» No me apetece una mierda. No soy de honores, ni de fiestas, ni de excompañeros. Soy de desaparecer y de yasalgoycierrolapuerta.

Demasiado ruido todo. Necesito un chupito de Groenlandia. Y desaparecer un poco.

No, de aquí no. Aquí siempre nos encontraremos. Tranquilo.