Yo y aquí

Me siento muy gilipollas sentándome a la mesa de mi escritorio y poniéndome a llorar porque mi gato no está durmiendo encima de mi ordenador. Me siento muy gilipollas y muy esquizofrénico, porque hace cinco minutos estaba riéndome como una cabra viendo a uno de los cachorros trepar hasta el sillón como un escalador del Nanga Parbat. Ha sido Django. El macarra que se pasa la vida bufándome. Su bufido también me da risa, porque no va acompañado de ninguna agresividad. No me muerde, ni me araña, ni me ataca, ni me nada. Solo va soltando soplidos, según me ve. Fffff-fffff-fffff. Parece un globo pinchado. Ya estoy empezando a dibujarles su personalidad. Django el macarra tiene un rabo extralargo y orejas pequeñas: un escalador. Me traerá mil y un problemas de fugas y escapadas. Lío, el hippy tiene unas orejas enormes y un rabo corto: un explorador. Será mucho más pacífico y cobardica. Jon los confunde constantemente. Los levanta del pescuezo y me dice «¿Este quién es?» «Ese es Lío.» «¿Cómo lo sabes?» «Porque tiene rayas paralelas en la cabeza». Se lo acerca a la nariz, lo mira fijamente y suelta un suspiro. «Ari… TODOS tiene rayas en la cabeza.» María también los confunde, pero ella sin preguntar. Han venido ya cinco niños de la urbanización a ver los gatos. Ella los dirige y se inventa las cosas sobre la marcha. «ESTE ES TONGO Y ESTE ES PONGO». «María, no. No se llaman así.» «IS VERDAD ESTE SI LLAMA TRONCO Y ESTE MONCO.» «No. Tampoco. Ese se llama Django.» «ESTE SI LLAMA YANGO Y ESTE TANGO.»

En fin…

De los tres gatos que yo dibujaba, ya no me queda ni uno. Voy a tener que resetear el lápiz y empezar de nuevo. La verdad es que he decidido resetear varias cosas. Creo que me sentará muy bien hacerlo.

Me han dado ya los resultados del TAC y los marcadores. No tengo tumoraciones. La semana que viene, me harán el contraste radioactivo ese que me hace pitar en los detectores de los aeropuertos. Todo apunta a que solo estoy hormonalmente descompensado, como mi pobre gatovaca. Jon está aliviado. Creo que por eso le entró la necesidad y el subidón de buscarme dos gatos a toda velocidad. Se lo agradezco. Estoy contento de criar dos cachorros en paralelo. Creo que no lo he hecho nunca y la verdad es que se les ve especialmente felices jugando a darse por saco mutuamente. Eso sí… siguen oliendo a culo de mono. La veterinaria le ha dicho a Jon que son pequeños para bañarlos. Que mejor les frotemos con toallitas de bebé. Así que por ahora, seguirán oliendo a culo de mono. Hasta que se les caigan los dientes de leche, y aprendar a lavarse un poco más mejor.

Vendo mi coche y busco canguro. Por ese orden. Si sabes de alguien que pueda interesarle, envíamelo. Destinatario: Yo. Razón: Aquí.