Expansiones y turquesas

Me llamó ayer tarde el señor del coche nuevo (en un plano más formal, vendedor del concesionario) y me dijo que podía conseguirme el coche en cinco días por el mismo precio firmado, si en vez de white pearl, lo cogía turquesa hortera. Él no dijo turquesa hortera exactamente, claro. Él dijo nosequé blue. Lo de turquesa hortera se lo puse yo, al mirar el enlace a la web que me enviaba. En principio me hice de cruces y dije que jamásenlavidapordios, pero ahora me lo replanteo. La verdad es que el color me importaba dos cojones y lo del pearl fue cosa de Jon, así que… qué más me da que sea turquesa hortera, que azul tiburón, que white pearl amazónica pim-crash-foam. Si lo que de verdad necesito es tenerlo YA. Es una aventura conducir el coche-albóndiga. Siento como si fuera en un motocarro de papel de chicle. Así que creo que mañana (salvo que esta noche la almohada me diga otra cosa) aceptaré mi coche nuevo turquesa hortera y volveré a circular a una velocidad en la que los patinetes no me adelanten por la izquierda.

Anoche tuve baile con Pedro. Yo había pedido la semana pasada una expansión de Los Sims en Origin, y descubierto ayer que la que me habían enviado al email no era la que yo había pedido, así que tuve que llamar a los amables operadores (que por supuesto solo atienden de lunes a viernes y nada más que por las tardes) para que me hicieran el reembolso, y me reenviaran la correcta. Nada más contactar ya el robotillo me advirtió «el tiempo de espera estimado es de 20 minutos» y me cagué en la madre que parió a Panete, pero como me conozco esto de la atención telefónica de reclamaciones en EA, y sé que juegan a aburrirte para que abandones y te comas el juego con patatas, no quise rendirme. Puse el altavoz, me metí el teléfono en el bolsillo y con eso, seguí haciendo mi vida mientras desde mi entrepierna sonaban los (aterradores) compases de jazz de la llamada en espera. Al final, los 20 minutos se convirtieron en 33. Y más o menos sobre el minuto 17, bajó Pedro a avisarme que TENÍA que colgar porque TENÍA que llamar a mi suegra para decirle que ya había terminado de pintar el planetario (no el superguay, sino uno que está construyendo con bolas de ratón*). Los «tenía» de Pedro siempre son conflictivos. Pero si los combino con unos (aterradores) compases de jazz en bucle, un cansancio mental acumulativo, 20€ de juego que veía que me timaban, y un estado nervioso puntero después de unos días maravillosos, pues… el conflicto puede terminar directamente en Waterloo. Discutimos… se alteró… le ordené… se alteró más… Ahora ya se ha calmado (veintitantas horas después) pero no me habla. He comprado en el Gadis su pan de pipas favorito y le he dejado la bolsa a los pies de la puerta. Pretendo (sin por ahora mucho éxito) mandarle un mensaje de bandera blanca. Estoy un poco agotado para tenerle ahora mismo de enemigo en casa y como Jon me diga al teléfono esta noche «es que no debes gritarle» terminaré gritándole a él, así que… mejor si voy poniendo árnica. Espero que por lo menos se le pase antes del día 9.

Sí. Lo del juego lo solucioné. Afortunadamente. Estoy seguro de que insultar operadores a la hora de la cena, te puede llevar directamente al infierno.

(*) de ratones de pc, no es que le dé ahora por capar roedores.