Me cierras los domingos

He cenado dos cervezas. ¿Estoy depre porque se va? Estoy depre porque se va. Ha sido un fin de semana bonito. Hemos salido a correr, hemos nadado en la piscina, hemos ido a comer al asador con Elías, con Gorka, con Roberto, hemos visto que llovía a lo lejos sobre la montaña… Se ha reído de mi coche nuevo, hemos ido a recoger el suyo, me ha enseñado cuándo cambiar las marchas, le he obligado a conducir el automático… Hemos descolgado el cabecero de la cama de dos golpes de sexo, hemos visto Sauvage, me he deprimido un poco, me ha acunado un rato apretándome como si fuera una boa con un ratón. «¿Tú eres mi toy-boy entonces?» «Los toy-boys no se enamoran de sus vipas. Si lo hacen, dejan de ser toy-boys y se llaman novios.» «Bueno, de todas formas solo te tocaba los huevos.» «Ah… qué novedad.»

No he hecho nada de lo que tengo que hacer en domingo. No vendrá Anisa hasta mañana por la mañana y no tengo calzoncillos limpios que ponerme. Mientras tú ruedes camino de un avión, yo estaré delante de la secadora, con un cesto de ropa en el mano, mirando por la ventana del lavadero, con cara de nada. Eso tampoco es muy de toy-boy. También descubriré que me has dejado dos tupperware con la comida de mañana y volveré a ponerme triste.

Te quiero tanto, que necesitaría otro cerebro auxiliar para poder controlarlo. Y desde esa perspectiva, mediados de septiembre está lejísimos. Lo pintes como lo pintes.