The sun will come out, tomorrow

Ningún feeling con el endocrino nuevo. Revisó mi expediente con frialdad empresarial, me hizo una serie de preguntas sobre mis hábitos alimenticios a las que contesté con la verdad más desnuda del mundo (cosa de la que me arrepiento un poquito), y me dijo que si iba a tratarme, me comprometiera a no hacerle perder el tiempo, porque «ya éramos mayorcitos.» Asumí el bofetón emocional con calma. La verdad es que tampoco esperaba que precisamente me comiera a besos, dados mis antecedentes. Si rebobino, creo que llevo sin hacer caso a un endocrino aproximadamente desde 2013. Y ahora mismo, en el camino de adelgazamiento absurdo y sin frenos que llevo, ya solo me queda desaparecer. Todas las mañanas tengo frío. Todas absolutamente. Mis reservas de grasas y chichas ya están bajo mínimos, y de aquí a muy pocos, MUY POCOS días, estaré durmiendo en un glaciar. No es que me vaya a dar tiempo precisamente a ponerme rollizo como una botillo, pero mira… lo poco que consiga…

Jon se agobia con lo del glaciar. Dice que deberíamos estar entrenando para lo de los crampones (aunque cuando dice «deberíamos» quiere decir «deberías») y no para de decirme que salga a patear campo todos los días, aprovechando antes de que se vaya Anisa por las tardes. Yo le digo que sí, que mañanamismoempiezo, pero luego llego a casa y lo que hago es ponerme el pijama, abrirme una cerveza, servirme un bol de ganchitos y tirarme con Simón y María a jugar al Mario Kart hasta que llega la hora de la cena (en la que por supuesto yo ya no tengo hambre). Llevo así las dos últimas semanas laborales y soy incapaz de evolucionar en nada más (de hecho, el único motivo por el que estoy posteando es porque lo hago desde el trabajo, aprovechando la hora tranquila del todo-hecho), así que llegará el día del viaje, llegará el día del vuelo, llegará el día de ajustarse mochila y crampones, y Groenlandia me masticará tranquilamente y luego escupirá mis huesecillos a los pies del Qaleraliq.

Atravesando Groenlandia en intrépida aventura, con Jon llevándome a caballito.